Littera
Poeta asiduo al portal
Dejáronle en el limen de la muerte
pedir un solo y único deseo,
y así, con dignidad y sin labeo,
sus labios balbucieron de esta suerte:
“Deseo que al rayar el Sol despierte
prendida de un hermoso sonroseo
y sepa que ni el agua del Leteo
hará morir mi amor por ella fuerte.”
Miráronse perplejos sus captores,
mas pronto recobraron el sentido
y aceros mil hundiéronle traidores.
El día que nació tras lo ocurrido,
la dama que extinguiera sus helores
lloró su nombre en púrpura teñido.
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