Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis silencios me dan vergüenza.
¿Sabes?
Aunque no tengo testigo,
hace tiempo que en mi interior ladra,
va y viene un incómodo inquilino desangrando mi razón.
Pero es por esa terquedad con que un día gris de invierno
te desvestí de mis emociones más sencillas
y aparté de golpe tus luces más hermosas,
que hoy;
estoy lleno de esa vergüenza sucia
que no consigo desprender ni siquiera del espejo
en una habitación a oscuras.
No sé ..., no sé que decirte ahora en estos días tan lejanos,
descolgados ya del almanaque.
Eras el calor más puro en estas tierras gélidas;
con las más bellas palabras
lanzaste al destino semillas de veranos dulces
sin saber que el páramo ya se dibujaba con paisajes distintos
y que de los cielos tornaban vientos destinados a otra suerte sin ti.
Pero nunca te olvidé.
Naciste para quedarte en un pequeño rincón de mí.
¿Lo sabes?
¿Sabes?
Aunque no tengo testigo,
hace tiempo que en mi interior ladra,
va y viene un incómodo inquilino desangrando mi razón.
Pero es por esa terquedad con que un día gris de invierno
te desvestí de mis emociones más sencillas
y aparté de golpe tus luces más hermosas,
que hoy;
estoy lleno de esa vergüenza sucia
que no consigo desprender ni siquiera del espejo
en una habitación a oscuras.
No sé ..., no sé que decirte ahora en estos días tan lejanos,
descolgados ya del almanaque.
Eras el calor más puro en estas tierras gélidas;
con las más bellas palabras
lanzaste al destino semillas de veranos dulces
sin saber que el páramo ya se dibujaba con paisajes distintos
y que de los cielos tornaban vientos destinados a otra suerte sin ti.
Pero nunca te olvidé.
Naciste para quedarte en un pequeño rincón de mí.
¿Lo sabes?
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