Luis Trujillo
Poeta recién llegado
La mañana dio vuelta como caleidoscopio
erguido pero cojo
inmerso aun en el insomnio
arrastraba los huesos en un morral de carne
sin hado, misero y elegante
buscando en parpadeos
los reflejos de un instante
observaba al céfiro
y a las aves
a tu ausencia
y a la cordura
andantes de lo lejos
y el tiempo no era tiempo
y el silencio se escribía y se borraba
y peor que nada, se dejaba incompleto
hilvanaba el vislumbre de mi rumbo
haciendo paso entre los delirios
de la mañana y su preludio.
erguido pero cojo
inmerso aun en el insomnio
arrastraba los huesos en un morral de carne
sin hado, misero y elegante
buscando en parpadeos
los reflejos de un instante
observaba al céfiro
y a las aves
a tu ausencia
y a la cordura
andantes de lo lejos
y el tiempo no era tiempo
y el silencio se escribía y se borraba
y peor que nada, se dejaba incompleto
hilvanaba el vislumbre de mi rumbo
haciendo paso entre los delirios
de la mañana y su preludio.