A lo que llamamos casa, en esta casa,
es una piedra de fundamento
algo más que palabras y aliento…
es el café, el calor y la taza.
En un departir cotidiano
estrechamos lazos de continente.
Aunque desconocemos al de enfrente
abrazamos desde cualquier meridiano.
El alma se nos va en la letra
dejada libre por los espacios.
Ajena a fajos y cartapacios
se mantiene lozana e impetra.
“Son tantas las verdades y tan pocos los milagros”
alguna vez cantó Leonardo Fabio.
No hace falta tener madera de sabio
para expresar dones plenos o magros.
A lo que llamamos casa, en esta casa,
es a la enseñanza y camaradería.
Pues la bonanza por quien se quería
no decrece ni se apelmaza.
Respuesta a un tema muy interesante de Elbosco:
http://www.mundopoesia.com/foros/sa...bsecuencia-foros-y-paradoja-de-calidad-y.html
es una piedra de fundamento
algo más que palabras y aliento…
es el café, el calor y la taza.
En un departir cotidiano
estrechamos lazos de continente.
Aunque desconocemos al de enfrente
abrazamos desde cualquier meridiano.
El alma se nos va en la letra
dejada libre por los espacios.
Ajena a fajos y cartapacios
se mantiene lozana e impetra.
“Son tantas las verdades y tan pocos los milagros”
alguna vez cantó Leonardo Fabio.
No hace falta tener madera de sabio
para expresar dones plenos o magros.
A lo que llamamos casa, en esta casa,
es a la enseñanza y camaradería.
Pues la bonanza por quien se quería
no decrece ni se apelmaza.
Respuesta a un tema muy interesante de Elbosco:
http://www.mundopoesia.com/foros/sa...bsecuencia-foros-y-paradoja-de-calidad-y.html
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