Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que pueda el camino subir hasta alcanzarte.
Que pueda el viento soplar siempre a tu espalda.
Que pueda el sol brillar cálidamente sobre tu rostro
y las lluvias caer con dulzura sobre tus campos,
y hasta que volvamos a encontramos
que Dios te sostenga en la palma de su mano.
(Oración irlandesa)
En esta noche, me habla una flor
sostenida en la nostalgia,
esperando la hora del retorno
desde la astilla de la oscuridad.
El dolor desde la otra orilla me toca,
veo el rostro del otoño sobre sus hombros,
las sonrisas adormecidas
multiplicando tristezas en el cuerpo azul.
Y le digo:
sostenida en la nostalgia,
esperando la hora del retorno
desde la astilla de la oscuridad.
El dolor desde la otra orilla me toca,
veo el rostro del otoño sobre sus hombros,
las sonrisas adormecidas
multiplicando tristezas en el cuerpo azul.
Y le digo:
Hay que doblar silencios
para no tocar el cuerpo desnudo
que corre en busca de amor
y del camino soñado como un Dios.
para no tocar el cuerpo desnudo
que corre en busca de amor
y del camino soñado como un Dios.
Hablo desde todas mis formas dolidas,
también desde la soledad
llena de pájaros sin pulmón y destino
que siempre me reinventa idéntica al llanto.
Hay que dejar partir
-la única apariencia verdadera del amor-
callando,
contemplando el diluvio del adiós
desde un cielo lejano.
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