Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esta mañana atrapé una palabra
se había quedado su zeta enganchada
en el alféizar de la doble ventana
su mustio aleteo zozobra en el alba
Acerqué de puntillas mi sombra vacía
y vi que sus “aes” yacían heridas
que era el anclaje, veleta que gira
de la “p” de posible a la “b” de baldía
Harapos sus trazos en mástil quebrado
acarician mis dedos, besan mis labios
acurrucada al calor de mi mano
se ovilla miedosa bajo su palio
Una retahíla en susurro trepaba
su voz era tilde deshilachada…
¿por qué me olvidaste? ¡oscura condena!
¿si son horizontes todas mis letras?
La paz que tú ansías, ardua la espera
el azar que se burla y siempre le rezas
rapaz es la pena que te hace su presa
mas saca tu raza de donde sea
Y entonces ya pude completa leerla
se alzaba orgullosa, ¡sana esperanza!
pero mi alma aún le busca el fonema
la ce que le falta para que renazca
Este poema es un juego con las letras que conforman la palabra esperanza, marcadas en rojo en las últimas estrofas y en las primeras con leves referencias.
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