GarniK
Poeta fiel al portal
Tenue día en que me puse a pensar
no supe en qué, ni a razón de qué
sólo era clara necesidad urgente
para exonerar a mi secreta alma.
Entre un cedro y varios idiomas
una brisa surco los quietos verdes
con arcos de hojas recien bañadas
los remolinos con la ira se crecían
a lo largo del vecino pantanal
y con su toque, aire de grandeza,
a su paso inspiraba al solitario poeta
sin opacar la luz del sol y su luna
sin cortar el inspirador ocre encanto.
La reflexión en duda se convirtió
y así las miles de sombras desvanecían
mutando su ser a eclipse de luna
haciéndose tan solo una
y la incógnita aún sigue en mí
origen sin sentido
colores distintivos
rasgos primitivos
dogmas adquiridos
y llantos repetidos.
El vuelo seguía en mi pensar
de repente se nublaba... se perdía
y viajaba por la infinita orilla
con la interrogante como guía
sin temores en su procurar
y las voces en ecos me llamaron
me hundían con palabra pronunciada
venían y pasaban los instantes
instantes de silencio... meditando
respuesta no encontraba a la incógnita.
La hoja del cedro se cubre de rocío
el suelo seco se ha partido estrellado
una bestia se acerca por oriente
y un ave vuela en ronda glamurosa
esqueletos postrados por las pestes
almas que se evaporan al calor
el pino de la duna del desierto
cae al valle de los olvidos.
Un ocaso en mar abierto
y mis ojos llenos de destellos
luces que aprisiono para noches largas
instantes para años que paso pensando.
no supe en qué, ni a razón de qué
sólo era clara necesidad urgente
para exonerar a mi secreta alma.
Entre un cedro y varios idiomas
una brisa surco los quietos verdes
con arcos de hojas recien bañadas
los remolinos con la ira se crecían
a lo largo del vecino pantanal
y con su toque, aire de grandeza,
a su paso inspiraba al solitario poeta
sin opacar la luz del sol y su luna
sin cortar el inspirador ocre encanto.
La reflexión en duda se convirtió
y así las miles de sombras desvanecían
mutando su ser a eclipse de luna
haciéndose tan solo una
y la incógnita aún sigue en mí
origen sin sentido
colores distintivos
rasgos primitivos
dogmas adquiridos
y llantos repetidos.
El vuelo seguía en mi pensar
de repente se nublaba... se perdía
y viajaba por la infinita orilla
con la interrogante como guía
sin temores en su procurar
y las voces en ecos me llamaron
me hundían con palabra pronunciada
venían y pasaban los instantes
instantes de silencio... meditando
respuesta no encontraba a la incógnita.
La hoja del cedro se cubre de rocío
el suelo seco se ha partido estrellado
una bestia se acerca por oriente
y un ave vuela en ronda glamurosa
esqueletos postrados por las pestes
almas que se evaporan al calor
el pino de la duna del desierto
cae al valle de los olvidos.
Un ocaso en mar abierto
y mis ojos llenos de destellos
luces que aprisiono para noches largas
instantes para años que paso pensando.
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