cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
La promesa
Traté en vano de entrar en tus ojos,
siendo como el niño cual inocencia,
busca en apariencia, algo que no ve en otros;
cerrando así el cerrojo
de este cariño que me aprieta.
Buscare tu olvido, llorando en silencio
cual si estuvieses muerta,
dejando atrás este cariño,
que me lastima y me atormenta.
Diré adiós para siempre
a ese recuerdo que no me deja
porqué el soñarte, vida
es cual si fuese una condena.
Te olvidare, lo juro
con la frente muy en alto
porque un amor tan puro
no te lo dará nadie en este mundo.
Serás como el viento que llega y se aleja
cuando a tempestades temo
y después, el recuerdo queda,
de un sabor amargo, que pasa, pero siempre queda.
Te sacare de adentro cual raíz
en mis entrañas,
para borrar tú nombre,
tal vez de mi mente,
más nunca de mi alma.
Serás, pues, el icono de amor
que dejé en un pasado,
volviendo a estar a mi lado,
ese recuerdo que de ti me impregna.
Aunque pase el tiempo y con él los años
el no olvidarte vida
será cual castigo, mi condena.
Traté en vano de entrar en tus ojos,
siendo como el niño cual inocencia,
busca en apariencia, algo que no ve en otros;
cerrando así el cerrojo
de este cariño que me aprieta.
Buscare tu olvido, llorando en silencio
cual si estuvieses muerta,
dejando atrás este cariño,
que me lastima y me atormenta.
Diré adiós para siempre
a ese recuerdo que no me deja
porqué el soñarte, vida
es cual si fuese una condena.
Te olvidare, lo juro
con la frente muy en alto
porque un amor tan puro
no te lo dará nadie en este mundo.
Serás como el viento que llega y se aleja
cuando a tempestades temo
y después, el recuerdo queda,
de un sabor amargo, que pasa, pero siempre queda.
Te sacare de adentro cual raíz
en mis entrañas,
para borrar tú nombre,
tal vez de mi mente,
más nunca de mi alma.
Serás, pues, el icono de amor
que dejé en un pasado,
volviendo a estar a mi lado,
ese recuerdo que de ti me impregna.
Aunque pase el tiempo y con él los años
el no olvidarte vida
será cual castigo, mi condena.