martamarques
Poeta adicto al portal
El néctar de una Diosa
Reflejaba la luna nuestra cara
envolvía tu cuerpo en suave lazo,
acurrucada dulce en mi regazo
te amaba tierna en esa noche clara.
El ocaso tan puro nos ampara
la tenue luz persigue nuestro abrazo,
el amor nos regala un gran flechazo
acertando en el pecho con su vara.
Tomamos presurosas espumante;
abrazadas en cálida malicia
ebria de amor me invade tu semblante.
Los cuerpos se aparean con delicia,
la luna los protege vigilante
del efecto de mi ansia y tu codicia.
No todo fue impudicia.
De repente mis labios flor de rosa
degustaron el néctar de una Diosa.
Marta Marques
Reflejaba la luna nuestra cara
envolvía tu cuerpo en suave lazo,
acurrucada dulce en mi regazo
te amaba tierna en esa noche clara.
El ocaso tan puro nos ampara
la tenue luz persigue nuestro abrazo,
el amor nos regala un gran flechazo
acertando en el pecho con su vara.
Tomamos presurosas espumante;
abrazadas en cálida malicia
ebria de amor me invade tu semblante.
Los cuerpos se aparean con delicia,
la luna los protege vigilante
del efecto de mi ansia y tu codicia.
No todo fue impudicia.
De repente mis labios flor de rosa
degustaron el néctar de una Diosa.
Marta Marques