Hellen Cristy
Poeta adicto al portal
Sr. Odio recibió una solemne tarjeta de invitación
para asistir por la noche a un sofisticado brindis,
el anfitrión, era su enemigo acérrimo el Sr. Amor
que le convidaba a una cena y extraña reunión.
El Sr. Odio se vistió con elegante traje de fiesta
emocionado pensaba, al recibir éste tremendo honor,
que Amor le enviara raramente una tarjeta,
queriendo asistir para codearse por primera vez con el Sr. Amor.
Imaginándose a los dos en tan elegante cena
donde compartirían tantas opiniones,
Pensó .¡Habrá buenas comidas, excelentes bebidas!
Amor es muy tonto y generoso a montones.
Esto especulaba Odio mientras se vestía
entusiasmado para encontrarse con su enemigo,
a pesar de que él es un derroche de antipatía
y Amor está de querencias inundado.
Tocó la puerta de la casa llamada afecto
enseguida el Sr. Amor amablemente le recibe,
se quedó Sr. Odio tan estupefacto, desconcertado
que entró de prisa para apreciar la belleza, dónde el Amor vive.
Le dijo Amor a Odio: Pasa, estas en tu casa, siéntate amigo
te invito esta noche, con ánimo, a estar en mi compañía.
Odio preguntó: ¿Dónde pongo este abrigo?
hablando con voz rencorosa, llena de cruel inquina.
Amor buscó en el majestuoso bar dos finas copas,
puso sobre la mesa una refinada botella de vino,
Odio se sorprendió mucho al considerar
que era por el Sr. Amor muy bien atendido.
Amor destapó antes de cenar la pomposa y fina botella
con ceremonia, sirvió el vino en copas de cristal
Odio quiso su copa con premura levantar,
pero Amor le dijo: Todavía no, espera debemos hablar
Haremos entre nosotros esta noche un gran pacto
Odio le contesto... Eso entre enemigos, no es posible
Amor le señaló que callara de inmediato
hasta que el trato pudiera describirle.
Te ofrezco una alianza amigo Odio, esta noche
brindaremos por lo que somos desde que nacimos,
pero hay un detalle en el convenio, el que se emborrache
la apuesta y el triunfo por consiguiente habrá perdido
¡Acepto! dijo Odio con cinismo seguro estoy que ganaré
Por que mis sentimientos rencorosos, hirientes
vencerán lo tuyos risibles que no revisten interés
para lo que están de mi parte, es decir toda la gente.
Odio tú eres el invitado, comienza el primer brindis amigo
con prontitud alzó la copa y brindó por los desolados,
por los que disfrutan del desamor toda su hiel,
por aquellos que odian y guardan febril encono.
¡Ah¡ dijo Amor yo brindo por la belleza,
por la delicadeza de las almas blancas
en quienes no florecen las envidias,
dejando que existan unión, amistad y sus grandezas.
De un sorbo se tomó el trago el Sr. Odio
hizo otro brindis por la hostilidad,
por la avaricia, por la envidia,
para que se acabe la estima
haciéndose más astuta la enemistad.
Brindo por la amiga indiferencia,
Por todo lo que lleva a lo hombres al mal camino,
que los hace vivir en el fondo del horror
sintiéndose despreciados y mal queridos.
Emocionado Amor hizo su brindis, cual bohemio
brindó por el deleite que da la pasión,
por la paz, también por el aprecio,
que llevan a los hombres a sentir adoración,
por la intimidad y la querencia,
evocó con amor a la desbocada elocuencia
que produce la emocionada atracción
para que nazca envuelta en amor la pasión.
Cuando el vino se redujo y terminó
dijo Odio ya sintiéndose un poco ebrio,
consigue otra botella para brindar yo,
quiero hacerle tributo al reniego y al condeno,
quiero brindar por el desengaño y el castigo,
por el juzgar mal, aplaudo al engaño,
brindo por mi encantadora amiga perfidia
que hace derrumbar a los humanos.
Amor De un trago consumió la copa de una vez
Dijo a Odio, brindaré por el aprecio,
por el esmero, la claridad, la candidez
que lleva a los hombres a sentir entre ellos apego,
inclinados hacia la cordialidad
derrochando en todas partes simpatía,
que los hace amarse con verdad
hasta sentir que encontraron la felicidad.
Odio estaba ya un poco mal, indispuesto
con la cabeza puesta sobre la lujosa mesa
brindó por la proeza de la mala codicia,
por la repugnancia, por la malevolencia,
yo las siembro en el mundo y así lo devoro.
Sonriente dijo Amor, brindo por la ternura,
la buena voluntad, la unión y el cariño,
por todo lo que lleva al galanteo y la locura
de un camino plateado de amor y su cortejo.
Mientras Amor brindaba, Odio ya muy ebrio,
se quedó con la copa en la mano inevitablemente dormido.
Amor alzó su copa y dijo ¡Brindo por el triunfo y la emoción!
has perdido nuevamente mi querido y rencoroso amigo
yo poseo algo que tu no asumes ¡El perdón!
que combate de tus malos sentimientos a mis amigos
Amor llevó cargado a Odio hasta la puerta del Orgullo
que es el nombre de su sombría y triste casa,
pero Odio terco como siempre seguía con la ironía
que acompaña a todo el que en sus intentos fracasa,
vociferaba enfadado, gritaba injuriaba y maldecía
La próxima vez nos batiremos en gran duelo para darte la oportunidad
retó Odio a Amor en combate de caballeros.
Amor le dijo: no le tengo miedo al reto, no desespero
te eliminaré suavemente, si hacerte daño, pero con voluntad
Odio decía no importa enemigo Amor la confianza que tienes,
yo llevaré como arma al Sr. Rencor y a Sra. Desconfianza
que es el escudo que doy a los hombres y mujeres
para planear sus exitosas y crueles venganzas.
Me apadrinaran Sra. Perversidad y el Sr. Maldad,
ellos serán mis escudos y mejores padrinos,
son el apoyo fuerte que uso para luchar
contra ti irrisorio Amor mi más acérrimo enemigo.
Acepto el duelo dijo Amor, del combate saldrás perdiendo
mis padrinos serán Sra. inteligencia y Sr. Sentimientos,
amigos incomparables que siempre me han acompañado
venciendo a tus malas hazañas, volviéndolas desperdicios.
Llevaré dos armas infalibles contra tus acciones hostiles,
como escudo llevaré a Sra. Armonía y al Sr. Querer
que son armas garantizadas, puras y sutiles.
¡Brindo por tu derrota siempre te podré vencer!
Hellen Cristy