Al mar un día, dijo la luna:
éstos locos, llamados poetas,
será que se creen que yo,
cuando está la noche quieta,
de alguna forma los escucho?
Y dijo el mar:
¿a ti también, a cada instante,
con sus cantos te molestan?
Si!, dijo la luna, y mucho;
cosa rara es ese amor
que los mantiene en delirio
y los pone como locos
a contarnos su dolor,
a describir su martirio,
yo, la verdad, no entiendo,
porqué cargamos nosotros
con trabajo tan tremendo,
¡cuidado, cuidado! Ahí viene otro
éstos locos, llamados poetas,
será que se creen que yo,
cuando está la noche quieta,
de alguna forma los escucho?
Y dijo el mar:
¿a ti también, a cada instante,
con sus cantos te molestan?
Si!, dijo la luna, y mucho;
cosa rara es ese amor
que los mantiene en delirio
y los pone como locos
a contarnos su dolor,
a describir su martirio,
yo, la verdad, no entiendo,
porqué cargamos nosotros
con trabajo tan tremendo,
¡cuidado, cuidado! Ahí viene otro