dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Húmeda estaba mi dulce amiga Evanthe
por la lluvia caída aquella bendita noche
mientras desnuda se bañaba en el lago
cercano a mi casa, pero lejos, muy lejos.
Ladraron los perros cuando con su grácil mano
llamó a la puerta para pedir un vestido
seco a mi querida hermana, su amiga
y fue así como conocí su cuerpo esbelto
y desnudo a través de la ventana entreabierta.
Así fue como descubrí sus pechos manzanas
para ser mordidas, su sugerente piel de seda.
Partió a lejanas tierras a ganarse la vida
y es ahora una ramera que se vende por horas
pero para mí siempre será aquella diosa
cuyo cuerpo desnudo aún me quita el sueño.
Mojada estaba, húmedos sus dorados miembros
y yo en esta noche, infeliz de mí, la deseo
aunque sé que solo es el desvarío de un loco.
Eladio Parreño Elías
24-Marzo-2006