salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Duerme, tú, mi tesoro
no me llores.
¿No ves que si tú lloras
también lloro?,
¿que me duele, a mí, mas
ese dolor,
que el dolor que yo sufra?,
duerme amor.
Velar quiero ese sueño
angel mío,
arroparte en mis brazos
contra el frío,
auyentarte los miedos
y temores.
Duerme tú, mi pasión,
pañal de amores.
Que nada te perturbe
o, en contrario,
yo mataré, por tí,
si es necesario.
Y al despertar, mi bien,
mi sangre y carne,
pedacito de Cielo,
mi Dios vivo,
pegotito de vida
de mi vida,
te mostraré este mundo
sin medida.
Caminarás, erguida,
al lado mío,
tu caminar será
mejor que el mío.
Y, a pesar de saber
que eres traición,
te doy todo por nada,
corazon.
no me llores.
¿No ves que si tú lloras
también lloro?,
¿que me duele, a mí, mas
ese dolor,
que el dolor que yo sufra?,
duerme amor.
Velar quiero ese sueño
angel mío,
arroparte en mis brazos
contra el frío,
auyentarte los miedos
y temores.
Duerme tú, mi pasión,
pañal de amores.
Que nada te perturbe
o, en contrario,
yo mataré, por tí,
si es necesario.
Y al despertar, mi bien,
mi sangre y carne,
pedacito de Cielo,
mi Dios vivo,
pegotito de vida
de mi vida,
te mostraré este mundo
sin medida.
Caminarás, erguida,
al lado mío,
tu caminar será
mejor que el mío.
Y, a pesar de saber
que eres traición,
te doy todo por nada,
corazon.