azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
La muerte frente al destino,
y entre medias el tablero
donde trazan el sendero
de los hombres y su sino.
Él, de la suerte adivino
y en el juego, traicionero,
harto lleva el monedero
del vil metal ambarino.
Ella le observa, y con tino,
afila el curvado acero
que sesgará con esmero
lo humano de lo divino.
Y les importa un comino
qué cara pinte el dinero,
seas noble caballero,
un rufián o un libertino;
porque al menor desatino,
te amortajan al madero
o te azotan con el cuero
hasta que acabe el camino.
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