De pronto el paseante haya
el primitivo árbol gigante
expuesto a la placa
de luz y sombra.
Despierto atiende en la negrura
las zonas estampadas
y se muda .
Entre la escena
un roble convertido en piedra
con su ancho copar
ante fortaleza verde guerra.
Es el tiempo
cuando las frondosidades fructifican
y se pisan los umbrales movedizos
y las piernas se tienen que sostener
como témpanos de hielo.
Es una puerta que se abre y se cierra
en esta patria de cielo sigiloso
y pasos multiplicados
donde la luz alumbra con destellos
el camino deseado
y parece que los desvíos son para todos.
Traspasa el corazón de espejos interiores
un rostro reflejado que resella desde fuera
como una ruta de la espalda
que se abre y se cierra
en el camino deseado sin nadie
excepto tu.
...
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