Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
al principio todo fue verbo, trino de estrellas,
el ulular del pensamiento cuando se perdía
y el caer de los párpados a su regreso,
incluso el sisear de las sombras
de las hojas cuando se rendían,
el brindis del viento,
luego tu mirada,
la tormenta de tus cabellos,
tus labios,
el dulce veneno de las avispas,
tu lengua mi alma el vuelo de las sábanas aladínas
y mi cuerpo,
después algo pasó, una grieta, una ruptura,
la muerte de los insomnios, el diluvio de la razón,
hoy no queda en esta luz
nada más que valga la pena,
te busqué en vórtice de cada azar,
en el vértice de cada esquina,
en la nota de la melodía del viento
y entre todos sus olvidos,
navegué debajo de las sombras
de todos los sueños y sólo encontré las huellas
de tu adiós que no me dice nada,
la última vez que nos vimos la lluvia
no hizo ruido, hubo tanto silencio
que las aves, buscando su refugio,
nos confundieron con simples estatuas...
Due. 29.07.12 en una tarde en la que el silencio zumba en los oídos y duele.
Nota 1. Cuando estoy aburrido me encanta mandar un mensaje a un número al azar diciendo: amor, confío en que aun traigas tú el teléfono de tu marido ¿mañana nos vemos en donde siempre?, quiero hacer el sexo como la semana pasada...!!!.... tsst
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