cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me hurtas cuando yo menos siento
las palabras que salen de mi costado
surgiendo cual dardos envenenados
para hacerme sentir ceniciento.
Me colmas de frases vanas
para llevarme a tus adentros
dentro de la mar de mis lamentos
cuando te veo, siempre soberana.
Vagas por mis entrañas cual fantasma herido
sofocando mí llorar de niño
cuando me sueño mal herido
para en tus brazos sentir tu cariño.
Quisiera amar tu júbilo entero
y ver siempre el lucero
que guardas con tu razón.
Ser la nostalgia de tu vida
y en mi risa la algarabía
que te dé dicha y despierte tu pasión.
Mas no puedo.. ni debo calcinarme de emoción
tu amor es prohibido
y más prohibido es pensar en el amor;
decirle no al Cupido
que vuelva por su camino
y me deje solo, como siempre he estado yo.
Esquivar la dulzura de tus labios
y cerrar las puertas de mi corazón;
Pues eres mujer de otro,
y yo llegué tarde para darte amor.
las palabras que salen de mi costado
surgiendo cual dardos envenenados
para hacerme sentir ceniciento.
Me colmas de frases vanas
para llevarme a tus adentros
dentro de la mar de mis lamentos
cuando te veo, siempre soberana.
Vagas por mis entrañas cual fantasma herido
sofocando mí llorar de niño
cuando me sueño mal herido
para en tus brazos sentir tu cariño.
Quisiera amar tu júbilo entero
y ver siempre el lucero
que guardas con tu razón.
Ser la nostalgia de tu vida
y en mi risa la algarabía
que te dé dicha y despierte tu pasión.
Mas no puedo.. ni debo calcinarme de emoción
tu amor es prohibido
y más prohibido es pensar en el amor;
decirle no al Cupido
que vuelva por su camino
y me deje solo, como siempre he estado yo.
Esquivar la dulzura de tus labios
y cerrar las puertas de mi corazón;
Pues eres mujer de otro,
y yo llegué tarde para darte amor.