Sheyla
Poeta que considera el portal su segunda casa

No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él,
y ahora es único en el mundo. Antoine de Saint-Exupéry
Con manitos de seda cocemos
alegrías, vaciadas en cofres de oro
que beben corazones sedientos de caricia.
Y en las pupilas, se derraman aceites
balsámicos que viajan como aves por las nubes…
Aves tiempo, aves confianza, aves caricias
aves lágrimas, aves sonrisas…
Y vamos formando abalorios de refinado
valor, más que perlas brillantes, estrellas
de amor que se impregnan en el alma…
¡Ah! ¿Qué sería de mí? ¿Un alma a la deriva?
Si no fueras tú, cordero que ahuyentaba
mis penas y me mostraba arcoíris, donde
mi caminar cansino vea solo tierra yerta.
Quien con tesón enmarañó de miel mis mañanas
hasta fustigarme la boca de cantares.
¡Oh! Benditas manos que tejieron el puente!
¡Ábrelas! y cierra los ojos! y si ves que ya no estoy
sabrás que soy saltamontes en mi esperanza de sol.
Y en mi beso de lágrimas, quedan nuestras horas sagradas,
que ni la muerte lo podrán borrar.
C.C
(Con especial cariño para Mi bella cisne y mi querido Arkhazul)
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