Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Beneficiario de una enemistad heredada,
por un gran amor que ha extraviado su camino
imprevisible se le ha tornado su destino,
hoy de ese tiempo, no le ha quedado ni la nada.
Sus sentimientos han saltado por la ventana,
escurriendo en soledad el odio de sus besos
los besos de su amor que ha caído en el deceso,
por los que se escucha, el repicar de una campana.
Junto a la ternura la pasión ya esta enterrada,
el trato, entre ellos se ha transformado muy mezquino,
con rabia y dolor, un sentimiento bizantino
crece en el lugar, de la vida que fue sembrada.
La tirria y el rencor, aferrado a su pestaña
y por su amistad, una guerra fría, ha nacido
hace tiempo el amor en la cama ha fallecido,
desde su pasado, se han perdido del mañana.
Enemigos paridos, de un par que ayer se amaba,
contrario a lo que sus sentimientos hizo unirlos
en desavenencia, con discordia y malheridos
con odio, la costumbre, al amor ayer mataba.
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