BLASON
Poeta adicto al portal
TIEMBLAS
¡Tiemblas!
Siento aun en la distancia misma
donde se crean los bellos enigmas,
que tu estremecer sin querer te anima
a orillar tu cuerpo, sobre ansias queridas.
¡Tiemblas!
Es tal el temblor que acude a tu figura
removiendo los ayeres sobre las ruinas,
te aferras al presente con total ternura
y te entregas a mí, en mil formas divinas.
¡Tiemblas!
Siento tu voz entre cortarse algunas veces
cuando dices añorarme en tus cuatro paredes,
que deseas tenerme en cien poses y a veces
pareciera acercarme, y en mis sueños te creces.
¡Tiemblas!
Siento por siempre aquella pasión que te enciende
cuando susurro despacio el placer que se siente,
el saberme dichoso por la mujer de quien se aprende
a expresar tanto amor, para embellecer su presente.
¡Tiemblas!
Y seguirás temblando cuando en mi tu pienses
que es casi el día o las 24 horas impacientes,
tus piernas flaquean y la presión en tus sienes
son testigos mudos, de tus pensares urgentes.
¡Tiemblas!
Y así será en lo que te queda de tu existencia
al lado de este poeta que abrigara tu presencia,
eres madura y una mujer de intachable decencia
pero me gane tu candidez, y también... tu inocencia.
BLASON
¡Tiemblas!
Siento aun en la distancia misma
donde se crean los bellos enigmas,
que tu estremecer sin querer te anima
a orillar tu cuerpo, sobre ansias queridas.
¡Tiemblas!
Es tal el temblor que acude a tu figura
removiendo los ayeres sobre las ruinas,
te aferras al presente con total ternura
y te entregas a mí, en mil formas divinas.
¡Tiemblas!
Siento tu voz entre cortarse algunas veces
cuando dices añorarme en tus cuatro paredes,
que deseas tenerme en cien poses y a veces
pareciera acercarme, y en mis sueños te creces.
¡Tiemblas!
Siento por siempre aquella pasión que te enciende
cuando susurro despacio el placer que se siente,
el saberme dichoso por la mujer de quien se aprende
a expresar tanto amor, para embellecer su presente.
¡Tiemblas!
Y seguirás temblando cuando en mi tu pienses
que es casi el día o las 24 horas impacientes,
tus piernas flaquean y la presión en tus sienes
son testigos mudos, de tus pensares urgentes.
¡Tiemblas!
Y así será en lo que te queda de tu existencia
al lado de este poeta que abrigara tu presencia,
eres madura y una mujer de intachable decencia
pero me gane tu candidez, y también... tu inocencia.
BLASON