Elisalle
Poetisa
BÚSQUEDA EN FACEBOOK- Carta para Ulises.
No encuentro la forma de decirte que estoy mal, que tengo miedo, que estoy cansada, que quiero huir.
Reencontrarte ha sido algo extraño, muchos dirían afortunado- también lo pensé en un principio y las vísceras se apretaron, dolían y tomaba gotas para el estómago, creí haber enfermado.
¡Dios mío, si han pasado tantos años!
Yo estaba tranquila con lo logrado, ya no me quejaba de los fracasos ni frustraciones, vivía en paz los que creo mis últimos días, meses o años y de pronto te apareces cuando el daño ha marcado tanto.
Mira mis manos, no son las que abrigaste con las tuyas esa tarde, sedosas y con uñas cuidadas, como nacidas solo para acariciar; manos de dieciséis años que formaban palomas y querían volar asidas a tus manos. Yo no entiendo qué me pasa, si tengo tanta suerte o es que la muerte me llevó y no me di cuenta, que escribo desde el otro lado, que tú también estás allí. Dijimos una vez, haciendo pacto: Moriremos juntos porque desde hoy no nos separamos. Oye, las promesas de chicos no son creíbles pero lo sé ahora solamente, aunque ayer pensaba que todo lo que se decía se cumplía, que era compromiso serio y nos separamos así no más, sin respetar acuerdos ni nada, cada uno por su lado.
Dieciséis años, la locura en el alma y las hormonas alzadas por el noviecito más guapo, por el que todas me envidiaban, aceptado por mamá y por tu mamá, tu papá, uhm ahí no más, sus razones tendría.
-Es que no se podía pedir más, la niña venía con un galardón en los labios-
Dices que jamás me olvidaste, que por chica no me quise casar contigo, que debiste esperar un tanto pero no esperaste, estúpido y ahora me andabas buscando, que nunca me perdiste la pista ¡Cobarde!, hubo un tiempo en que pude necesitarte, lo supiste y de haber actuado, hoy no estaría escribiendo una carta llena de dudas para ti.
Al fin y al cabo ¿Qué culpa tienes? Todo es como es no más, con sus destinos marcados, has venido, por ese maldito Facebook me has ubicado y ¿sabes qué me has provocado?, solo un torrente de confusiones, como si mil ríos alocados corrieran montaña abajo, a destajo, jugando con mis soluciones.
Si lees esto, quizá, darás media vuelta, igual que cuando no quise ir al altar porque quería vivir mi tiempo contigo, no tener cabros, el mundo estaba esperando y temía a eso de ser casada-
Si lees esto no sé si vuelva a encontrar en mi teléfono más llamadas URGENTES, perdidas.
Fuimos solo dos, hoy serían demasiados involucrados, seres sin culpa que saldrían dañados.
La vida es así, todo tiene su tiempo y la nuestra, tú y yo la dejamos ir.
Maggie
Margarita
11/08/2012
No encuentro la forma de decirte que estoy mal, que tengo miedo, que estoy cansada, que quiero huir.
Reencontrarte ha sido algo extraño, muchos dirían afortunado- también lo pensé en un principio y las vísceras se apretaron, dolían y tomaba gotas para el estómago, creí haber enfermado.
¡Dios mío, si han pasado tantos años!
Yo estaba tranquila con lo logrado, ya no me quejaba de los fracasos ni frustraciones, vivía en paz los que creo mis últimos días, meses o años y de pronto te apareces cuando el daño ha marcado tanto.
Mira mis manos, no son las que abrigaste con las tuyas esa tarde, sedosas y con uñas cuidadas, como nacidas solo para acariciar; manos de dieciséis años que formaban palomas y querían volar asidas a tus manos. Yo no entiendo qué me pasa, si tengo tanta suerte o es que la muerte me llevó y no me di cuenta, que escribo desde el otro lado, que tú también estás allí. Dijimos una vez, haciendo pacto: Moriremos juntos porque desde hoy no nos separamos. Oye, las promesas de chicos no son creíbles pero lo sé ahora solamente, aunque ayer pensaba que todo lo que se decía se cumplía, que era compromiso serio y nos separamos así no más, sin respetar acuerdos ni nada, cada uno por su lado.
Dieciséis años, la locura en el alma y las hormonas alzadas por el noviecito más guapo, por el que todas me envidiaban, aceptado por mamá y por tu mamá, tu papá, uhm ahí no más, sus razones tendría.
-Es que no se podía pedir más, la niña venía con un galardón en los labios-
Dices que jamás me olvidaste, que por chica no me quise casar contigo, que debiste esperar un tanto pero no esperaste, estúpido y ahora me andabas buscando, que nunca me perdiste la pista ¡Cobarde!, hubo un tiempo en que pude necesitarte, lo supiste y de haber actuado, hoy no estaría escribiendo una carta llena de dudas para ti.
Al fin y al cabo ¿Qué culpa tienes? Todo es como es no más, con sus destinos marcados, has venido, por ese maldito Facebook me has ubicado y ¿sabes qué me has provocado?, solo un torrente de confusiones, como si mil ríos alocados corrieran montaña abajo, a destajo, jugando con mis soluciones.
Si lees esto, quizá, darás media vuelta, igual que cuando no quise ir al altar porque quería vivir mi tiempo contigo, no tener cabros, el mundo estaba esperando y temía a eso de ser casada-
Si lees esto no sé si vuelva a encontrar en mi teléfono más llamadas URGENTES, perdidas.
Fuimos solo dos, hoy serían demasiados involucrados, seres sin culpa que saldrían dañados.
La vida es así, todo tiene su tiempo y la nuestra, tú y yo la dejamos ir.
Maggie
Margarita
11/08/2012
Última edición: