Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
<font size="3"><span style="font-family:book antiqua;"><strong>[video=youtube;VSRh88_o1dY]http://www.youtube.com/watch?v=VSRh88_o1dY&feature=related[/video]
Estos pies fríos coloreados de cine mudo,
despertaron en la calígine de un lóbrego maizal,
Sin diafanidad mis ojos quebradizos en miedo,
palpaban los bordes de telarañas que aullaban
las patas melómanas de arácnida criaturas.
Pequeñas moléculas de tu piel se acobijaban
en mis pulmones, danzando con el aire,
mientras uñas incansable de la penumbra
rasparon mi espalda intentando detener mi paso,
Cuando atravesé la puerta de nubes grises,
el brillo de tu cuerpo apaisado entre sábanas,
cegó mis ojos trayéndome sagrada oscuridad,
me arrodillé en la calma hasta que resurgió
en escultura ,tu fragancia se hizo piel.
Tus pestañas reposando sobre alas en tus mejillas,
crisálidas aletargándose antes de ser mariposas.
Los músculos de tus labios cediendo todas las guerras,
olvidando la efervescencia de todos los besos.
Tu frente un horizonte azafranado en silencio.
Tu cejas dos albatros celebrando su encuentro.
Me acerqué en sigilo para oír latir de la cornucopia
onírica que navegaba en la tersura de su cabello,
Con impavidez intente descifrarlos pero escaparon
al acariciar con mi respiración la extensión de su nariz.
Retrocedí casi desplegando entumecido movimiento,
no quise desparramar esos sueños que a su almohada
se aferraron lábiles y exóticos de realidad.
De repente ese cuerpo era agua en mis dedos,
Las flores multicolores desaparecieron,
Los ángeles alados se volvieron paredes, y las nubes tela.
Mi pecho aún agitado, el aire era un atleta,
Tu bálsamo rondando y mi boca seca,
No estaba tu hermoso cuerpo, habías despertado.
Estos pies fríos coloreados de cine mudo,
despertaron en la calígine de un lóbrego maizal,
Sin diafanidad mis ojos quebradizos en miedo,
palpaban los bordes de telarañas que aullaban
las patas melómanas de arácnida criaturas.
Pequeñas moléculas de tu piel se acobijaban
en mis pulmones, danzando con el aire,
mientras uñas incansable de la penumbra
rasparon mi espalda intentando detener mi paso,
Cuando atravesé la puerta de nubes grises,
el brillo de tu cuerpo apaisado entre sábanas,
cegó mis ojos trayéndome sagrada oscuridad,
me arrodillé en la calma hasta que resurgió
en escultura ,tu fragancia se hizo piel.
Tus pestañas reposando sobre alas en tus mejillas,
crisálidas aletargándose antes de ser mariposas.
Los músculos de tus labios cediendo todas las guerras,
olvidando la efervescencia de todos los besos.
Tu frente un horizonte azafranado en silencio.
Tu cejas dos albatros celebrando su encuentro.
Me acerqué en sigilo para oír latir de la cornucopia
onírica que navegaba en la tersura de su cabello,
Con impavidez intente descifrarlos pero escaparon
al acariciar con mi respiración la extensión de su nariz.
Retrocedí casi desplegando entumecido movimiento,
no quise desparramar esos sueños que a su almohada
se aferraron lábiles y exóticos de realidad.
De repente ese cuerpo era agua en mis dedos,
Las flores multicolores desaparecieron,
Los ángeles alados se volvieron paredes, y las nubes tela.
Mi pecho aún agitado, el aire era un atleta,
Tu bálsamo rondando y mi boca seca,
No estaba tu hermoso cuerpo, habías despertado.
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