Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
bastaba el sol, una tarde,
la fotografía de la luna o la luna,
el doblar de una campana o una esquina
para confundir los tañidos con tu risa
o mirar a lo lejos el crucigrama
de otra cabellera,
un suspiro,
el poema de otro,
una flor en el asfalto.
un corazón, una palabra,
bastaba la amargura del café,
una nostalgia mal cuidada,
la carta que termina muerta
en el cesto de basura al no entender
cuándo y por qué le dio al verbo
por beber monotonía para suicidarse,
la critica profunda del reflejo en el espejo,
la osadía de la cursilería que obliga a tu abandono
a ser tan importante y a bañarse en lágrimas después
de pronunciarte en la oración de la mañana.
Due 14.08,12 en una noche en la que las gotas de cielo arañan el cristal de la ventana
.Nota 1.
-Hijo, quiero hablar contigo sobre drogas.
-Si papá, ¿Qué quieres que te consiga?
.
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