Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abre como un libro mi espalda
en busca de mis alas muertas de miedo.
Liba de mis venas esos caballos de sangre
que se escapan.
Has un pozo en mi córnea llenándola de ojos
así podré observarte desde el entierro.
Amplifica mi pecho expandido,
pon un parlante arqueológico
que desentierre mis latidos y aturda todos los ecos.
Vísteme de espuelas que castiguen al viento
así no pasaré desapercibido en la tormenta,
Esboza un corazón a mi miedo para que aprenda
a rezar cada espacio entre tus células,
Derríteme en plástico para poder reciclarme en invierno,
y pasta de papel para timarte todas tus letras,
sin robarme tu árbol.
Dibújame sin brillo y geométrico
para que los lobos me aúllen y quiebren
las represas de sal en frágiles llantos.
Tiñe mi carne en sombra para no desnudar mis relieves
de predecibles quebrantos.
Ocúltame detrás de mí mismo, para
sospechar que mi enemigo me matará por la
espalda,
tala todo esos bosques de mutismo
que dan oxigeno a mi garganta,
quiero ahogarme en el dióxido de un grito,
Dejar escapar a esta bestia que por estar encerrada
me mata.
Ámame más allá de las palabras,
escúlpeme con algodón y agua hasta mi muerte.