nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el corazón se desvía a la amargura
y olvida la sencillez de ser feliz,
mendiga ciego y moribundo
sobre la ceniza inmensa de la desidia.
Inmovilizado tras los hostiles
alambres de la soledad,
agoniza lentamente sobre
las temblorosas manos del llanto,
aquél que envuelve con sal invisible,
acotando el paso con las sílabas
heladas de su escarcha.
Entonces , el alba,
dando a luz poco a poco,
defiende su pura y orgullosa morada,
abrazándolo desde el fondo de su muerte
y llenando de vida el vacío
desolado del silencio,
levanta en vilo la desnuda libertad,
despojando sus harapos sobre
el fango deshonrado del olvido.
NUNA.
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