darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
El hielo violeta de mis recuerdos,
cristal molecular que se evapora
con el sol de un calor canicular.
Vientos que transmigran pájaros,
sonidos de labores,
percepción de lo cotidiano;
saludo al cielo.
Despidiendo a la mañana
que se aleja desnuda,
en tropel los minutos
se visten de distancia.
Fantasmas suspendidos en el espacio
de una soledad torturada.
Una voz de lo Eterno te sopla en el oído,
ingentes deseos de amar,
de sentirte mejor,
lo estático,
lo monótono.
Con una brisa fría se entremezclan
los lechuguines,
el viento se va llevando la oscuridad,
en el éter se pierde la marea.
El firmamento besa la barca blanca
que navega la tierra de líquida presencia.