Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
5-6-2007 Cuatro Rosas
Dirè hoy, un secreto en confiabilidad:
Dios, me ha dado un bello ramo de flores.
¡Cual màs bella! Ellas son mis amores,
y en conjunto son mi felicidad.
Del rosal cultivado en primavera,
con ternura por manos cariñosas,
para que diera solo bellas rosas:
Hayden, un dìa feliz,fue la primera.
Transcurrido un año en el mismo lugar,
de nuevo repican las campanas, pues
la alegrìa se manifiesta otra vez:
Geraldi, ha venido al mundo frente al mar.
Y Nicole M. Bethancourth Acosta:
es la tercera rosa perfumada
del rosal de la ciudad encantada,
su sonrisa es un tesoro en la costa.
Finalmente la rosa màs pequeña,
es àquella que en cautivar se empeña.
No he visto una sola estrella en el cielo,
que me brinde el verdadero consuelo;
estrella màs linda no la hay. ¡ Que cosa!
- es por excelencia la màs hermosa-,
- indudablemente Ingrid, es la estrella-,
la estrella del firmamento màs bella.
Finalizo asì, con este cumplido,
pido perdòn por haberme atrevido
cantarle a rosas de tan bello jardìn;
no satisfecho con ello, quiero al fin,
decirle que cada vez , las quiero màs,
y que nunca, las olvidarè jamàs.
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Dirè hoy, un secreto en confiabilidad:
Dios, me ha dado un bello ramo de flores.
¡Cual màs bella! Ellas son mis amores,
y en conjunto son mi felicidad.
Del rosal cultivado en primavera,
con ternura por manos cariñosas,
para que diera solo bellas rosas:
Hayden, un dìa feliz,fue la primera.
Transcurrido un año en el mismo lugar,
de nuevo repican las campanas, pues
la alegrìa se manifiesta otra vez:
Geraldi, ha venido al mundo frente al mar.
Y Nicole M. Bethancourth Acosta:
es la tercera rosa perfumada
del rosal de la ciudad encantada,
su sonrisa es un tesoro en la costa.
Finalmente la rosa màs pequeña,
es àquella que en cautivar se empeña.
No he visto una sola estrella en el cielo,
que me brinde el verdadero consuelo;
estrella màs linda no la hay. ¡ Que cosa!
- es por excelencia la màs hermosa-,
- indudablemente Ingrid, es la estrella-,
la estrella del firmamento màs bella.
Finalizo asì, con este cumplido,
pido perdòn por haberme atrevido
cantarle a rosas de tan bello jardìn;
no satisfecho con ello, quiero al fin,
decirle que cada vez , las quiero màs,
y que nunca, las olvidarè jamàs.
Autor: Rogelio Miranda
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