Desde aquel día en que vi su estola
de zorro negro
con cabeza,
patas
y cola,
colgar
por su cuello,
decidí que
ya no usaré más cuero animal,
lo juro,
este será mi empeño.
Ya no puedo cargar
con la conciencia
de saber
que para agradarle
debió sufrir
moribunda
el alma
de un ángel
caído del cielo.
Que para darle su piel
debió entegarse a la muerte,
lentamente,
por no oscurecer
el brillo de su pelo.
Y así rasgando el cuero
de un animal aún vivo,
se fue confeccionando
su pieza de alta costura.
Ya no usaré más cuero animal,
lo juro,
por amor a la vida.
de zorro negro
con cabeza,
patas
y cola,
colgar
por su cuello,
decidí que
ya no usaré más cuero animal,
lo juro,
este será mi empeño.
Ya no puedo cargar
con la conciencia
de saber
que para agradarle
debió sufrir
moribunda
el alma
de un ángel
caído del cielo.
Que para darle su piel
debió entegarse a la muerte,
lentamente,
por no oscurecer
el brillo de su pelo.
Y así rasgando el cuero
de un animal aún vivo,
se fue confeccionando
su pieza de alta costura.
Ya no usaré más cuero animal,
lo juro,
por amor a la vida.