Daniel Martínez Bauzá
Poeta recién llegado
Remolinos
cuando giran
tiran migas
a gallinas.
Las mijillas
de la abuela
vuelan vuelan
a la suela
de un zapato
con retraso
que a buen paso
viaja al raso
de una calle
sin acera
con austera
y fiera espera
que malvive
machacada
por espadas
y pisadas
que marchando
cual rebaño
año a año
le hacen daño.
Solo cesa
su tormento
oír los cuentos
que trae el viento.
Esta vez
fue el de un viandante
que elegante
dio su parte.
Ya no escribe
con su pluma
porque un puma
la hizo espuma.
Y al echar
ojo al tintero
vio un llavero
hecho de acero.
En él halló
un mensaje en clave
y una llave
como un ave.
En dicho texto
había una frase
que leyó
sentado en clase:
"Quien encuentre cerradura
que se acople al ave pura,
hallará en un suelo altura
y en la calma la locura".
Despistado y con sigilo
se llevó la llave al filo
de sus labios, de su puerta,
y se abrió... nació un poeta.
El asfalto, relajado,
le dejó seguir andando.
Otro cuento por pastilla
y adiós a su pesadilla.
cuando giran
tiran migas
a gallinas.
Las mijillas
de la abuela
vuelan vuelan
a la suela
de un zapato
con retraso
que a buen paso
viaja al raso
de una calle
sin acera
con austera
y fiera espera
que malvive
machacada
por espadas
y pisadas
que marchando
cual rebaño
año a año
le hacen daño.
Solo cesa
su tormento
oír los cuentos
que trae el viento.
Esta vez
fue el de un viandante
que elegante
dio su parte.
Ya no escribe
con su pluma
porque un puma
la hizo espuma.
Y al echar
ojo al tintero
vio un llavero
hecho de acero.
En él halló
un mensaje en clave
y una llave
como un ave.
En dicho texto
había una frase
que leyó
sentado en clase:
"Quien encuentre cerradura
que se acople al ave pura,
hallará en un suelo altura
y en la calma la locura".
Despistado y con sigilo
se llevó la llave al filo
de sus labios, de su puerta,
y se abrió... nació un poeta.
El asfalto, relajado,
le dejó seguir andando.
Otro cuento por pastilla
y adiós a su pesadilla.
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