frank c.
Poeta adicto al portal
A la tristeza le siguió el orgullo y después el olvido.
Rumiando cabizbajo sin la llama palpitante del amor
penetro en el umbral de lo desconocido y solo observo,
solo pienso, todo es nuevo, hasta el hormigueo de mis manos
por llamarte.
Excavaste en mi alma hasta encontrar la dura piedra de mi sentimientos
y después la puliste, dijiste que era un diamante negro sin pulir
valioso y puro, extraño guijarro forjado en mi dureza volcánica interior
y en la moldura de tus manos de artista renací.
Y ahora ni soy diamante, ni soy volcán, ni soy tu amor, camino solo
entre la obscuridad de la que fue mi sombra sembrando a cada paso
una excusa para volver a verte, he germinando en mi alma una razón
para buscarte sin derramar a cantaros la lluvia salada de mis ojos.
Y con una sonrisa decirte, ¡me haces falta! sin estropear los sentimientos
con mi voz.
Rumiando cabizbajo sin la llama palpitante del amor
penetro en el umbral de lo desconocido y solo observo,
solo pienso, todo es nuevo, hasta el hormigueo de mis manos
por llamarte.
Excavaste en mi alma hasta encontrar la dura piedra de mi sentimientos
y después la puliste, dijiste que era un diamante negro sin pulir
valioso y puro, extraño guijarro forjado en mi dureza volcánica interior
y en la moldura de tus manos de artista renací.
Y ahora ni soy diamante, ni soy volcán, ni soy tu amor, camino solo
entre la obscuridad de la que fue mi sombra sembrando a cada paso
una excusa para volver a verte, he germinando en mi alma una razón
para buscarte sin derramar a cantaros la lluvia salada de mis ojos.
Y con una sonrisa decirte, ¡me haces falta! sin estropear los sentimientos
con mi voz.
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