TE SIGO PENSANDO
Te sigo pensando amor que te fuiste
llevándote contigo los sueños dorados,
llevándote el alba de mis dominios.
Hace mucho que vivo a oscuras;
hace mucho que vivo a escondidas
queriendo ocultar mis lágrimas invernales,
queriendo esconder mi ser sufrido.
Y cuanto menos debo pensarte,
te pienso aun más;
cuanto menos debo amarte
te amo mucho más.
Te sigo pensando amor que te fuiste
en una tarde de otoño lejano;
y cuanto menos debo llorarte
te lloro mucho más todavía.
Nunca se sabe en el amor;
fuiste tan buena para mí:
me llenaste de estrellas el cielo,
y este crédulo corazón soñó
con ser amado para toda la vida;
pero al fin fuiste tan mala
que te marchaste con tus vanas flores,
y la herida que dejaste sigue intacta e infecto
de tu veneno mortal.
Te sigo pensando mi dulce amor;
todavía te llamo así porque vives
como una grisácea nube que ensombrece mi alma.
Y este cariño loco y obsesivo
te llama a la distancia (aunque tú ya no quieras saber nada de mi),
te busca entre la vastedad del vacio
y sueña los caminos auri rosadas de tu corazón;
Y este corazón: cuanto menos debe amarte,
te ama mucho más todavía;
y cuanto más debe olvidarte,
más se acuerda de ti; y te llora y te sufre a la distancia.
Te sigo pensando amor que te fuiste
llevándote contigo los sueños dorados,
llevándote el alba de mis dominios.
Hace mucho que vivo a oscuras;
hace mucho que vivo a escondidas
queriendo ocultar mis lágrimas invernales,
queriendo esconder mi ser sufrido.
Y cuanto menos debo pensarte,
te pienso aun más;
cuanto menos debo amarte
te amo mucho más.
Te sigo pensando amor que te fuiste
en una tarde de otoño lejano;
y cuanto menos debo llorarte
te lloro mucho más todavía.
Nunca se sabe en el amor;
fuiste tan buena para mí:
me llenaste de estrellas el cielo,
y este crédulo corazón soñó
con ser amado para toda la vida;
pero al fin fuiste tan mala
que te marchaste con tus vanas flores,
y la herida que dejaste sigue intacta e infecto
de tu veneno mortal.
Te sigo pensando mi dulce amor;
todavía te llamo así porque vives
como una grisácea nube que ensombrece mi alma.
Y este cariño loco y obsesivo
te llama a la distancia (aunque tú ya no quieras saber nada de mi),
te busca entre la vastedad del vacio
y sueña los caminos auri rosadas de tu corazón;
Y este corazón: cuanto menos debe amarte,
te ama mucho más todavía;
y cuanto más debe olvidarte,
más se acuerda de ti; y te llora y te sufre a la distancia.
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