nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me cobijas suavemente entre tus brazos
mientras yo, siento tu corazón latir,
con esa ternura que nos va envolviendo
nos deseamos hasta el final de nuestro existir.
Se estremece mi cuerpo al rozar tu piel,
siendo este real sueño ese resplandor
que nos ve despertar juntos cada amanecer,
con caricias tiernas y puro frescor.
¡Arrebátame hasta el último suspiro que me quede!
Tú haciendo caso a mis deseos recorres con pericia
hasta el último rincón de mi cuerpo,
así nos amamos gozando con placer y delicia.
¡Qué será mi vida! Lo que me has dado
que a este corazón lo tienes alborotado,
tú me dices que piensas lo mismo que yo,
y el tuyo te cuenta que de mí... Te has enamorado.