Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Relata el cuento que un mercader regresa después de una ausencia de
diez años, y encuentra en su hogar un niño más que los que dejó. La
esposa ya ha preparado una explicación: Juro que no he conocido a
otro hombre que tú. Sin embargo, una mañana bajé al jardín para recoger
un poco de acedera; arranqué una hoja y la comí. Sobre la planta
había caído un poco de nieve fresca. Apenas la hube tragado sentí lo
mismo que las veces anteriores en que quedé embarazada. Es evidente
que este bello niño es nuestro hijo. El esposo era hombre discreto y
cauteloso; fingió creer la historia. Esperó unos años, hasta que el niño
creció, y entonces lo llevó consigo en viaje de negocios, y lo vendió
como esclavo en África, por cien piezas de oro.
Cuando regresó, su esposa le preguntó por el hijo. Ay, querida
mía, suspiró el mercader, cuando desembarcamos en África, el calor
era terrible, y nuestro muchacho, que era hijo de la nieve, comenzó a
derretirse. Y antes de que pudiéramos prestarle ayuda, se disolvió ante
nuestros propios ojos.
Cent Nouvelles Nouvelles-
Recopilación de Antoine de la Sale.
El hijo de Blacanieves
Gracias, gracias a todo el mundo,
a Gandolfo, a Magufo, a Valentino,
a Cesvinto, Mamerto, a Corbino,
al que ladra, al que escupe;
gracias al que ruega y al que muge,
al que cree, y al señor de su camino,
al que siempre está en la nube,
al que es baja y nunca sube,
al que rara vez discute,
al que siembra la palabra
y sabe bien que toda cabra
más a gusto está en la cumbre.
Gracias al hermano ser fulano
que aunque odie mi rosario,
es ajuste necesario
porque mala es la siembra,
que creciendo sin el guano,
no sabría que en la siega
necesario fue el que riega,
y la verdad distingue al amo.
Cuando me arrodillé ante ti
creí que te movías,
fue un momento trascendente
cual subir al monte,
y ya en la cumbre
descender de golpe,
cuando al fin llegó mi madre
sin ver al padre frente a mí.
Desde entonces soy ateo
porque mi madre, aunque cree,
en sus ojos no te veo,
y sólo veo a mi madre
que es amor, amor tan bello
inigualable a ningún sentir.
Soy un soldado inviolable
y de espada invencible,
alma impulsada por la pasión marcial,
que busca la fuente de juvencia
oculta en llamarada maternal.
Que no sales, hijo?
Menos mirar biblias y más salir,
que hay un frío que nos llega,
y aunque el sol siempre calienta
no te puede derretir.
a Gandolfo, a Magufo, a Valentino,
a Cesvinto, Mamerto, a Corbino,
al que ladra, al que escupe;
gracias al que ruega y al que muge,
al que cree, y al señor de su camino,
al que siempre está en la nube,
al que es baja y nunca sube,
al que rara vez discute,
al que siembra la palabra
y sabe bien que toda cabra
más a gusto está en la cumbre.
Gracias al hermano ser fulano
que aunque odie mi rosario,
es ajuste necesario
porque mala es la siembra,
que creciendo sin el guano,
no sabría que en la siega
necesario fue el que riega,
y la verdad distingue al amo.
Cuando me arrodillé ante ti
creí que te movías,
fue un momento trascendente
cual subir al monte,
y ya en la cumbre
descender de golpe,
cuando al fin llegó mi madre
sin ver al padre frente a mí.
Desde entonces soy ateo
porque mi madre, aunque cree,
en sus ojos no te veo,
y sólo veo a mi madre
que es amor, amor tan bello
inigualable a ningún sentir.
Soy un soldado inviolable
y de espada invencible,
alma impulsada por la pasión marcial,
que busca la fuente de juvencia
oculta en llamarada maternal.
Que no sales, hijo?
Menos mirar biblias y más salir,
que hay un frío que nos llega,
y aunque el sol siempre calienta
no te puede derretir.