Elisalle
Poetisa
PARA ENGEL CON AGRADECIMIENTO Y CARIÑO. (PROSA)
[video=youtube;KPtlf13TAF8]http://www.youtube.com/watch?v=KPtlf13TAF8[/video]
Si todo el tiempo en que ausenció la voz no hubieras estado para interpretar el silencio, la aridez del desierto en viento hubiera convertido.
Si no tengo cobijo en el eco de tu ternura me hubiera faltado la interpretación de las coordenadas para llevar mi frágil embarcación a faro seguro y descansar el viaje de la inconsciencia.
Eres hombre de mano amplia y con energía de acorazado, vuelves los más pesado en algodones entrelazados.
Eres cual peñasco que empujan tus montañas para detener el paso incierto y llevar de nuevo a casa, entre negros desvaríos y oscilaciones de mente errante.
Quién si no tú, hubiera entrado en la intimidad más cara de un rostro febril y hubiera hecho comprender que más allá de aquellos ojos saltones y el rictus forzado de una sonrisa, estaba la verdad más absoluta que respetaste y valoraste como piedra en bruto, magullada y empolvada por los 40 grados de un interior desolado, yermo terreno que reclama la violación de su almohada con un rostro no maquillado.
Han sido eternas horas entre paredes mostaza, cortinas y cobijas jugando con los tonos
que a ratos parecía el infierno, cuyo color, aprendido en la niñez, algo había cambiado, igual era imposible huir.
Venero tu actitud espartana, devolviendo con dulzura de hermano, la confianza en un mundo que a veces se muestra hostil y en pocas palabras tú lo haces más humano, sencillas como tú que descifraste en tu mirada:
“Tranquila, todo estará bien…”
Margarita
16/09/2012
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A veces no comprendemos
por qué aparecen personas
en nuestra vida y desde
algún lado surge la respuesta.
por qué aparecen personas
en nuestra vida y desde
algún lado surge la respuesta.
Si todo el tiempo en que ausenció la voz no hubieras estado para interpretar el silencio, la aridez del desierto en viento hubiera convertido.
Si no tengo cobijo en el eco de tu ternura me hubiera faltado la interpretación de las coordenadas para llevar mi frágil embarcación a faro seguro y descansar el viaje de la inconsciencia.
Eres hombre de mano amplia y con energía de acorazado, vuelves los más pesado en algodones entrelazados.
Eres cual peñasco que empujan tus montañas para detener el paso incierto y llevar de nuevo a casa, entre negros desvaríos y oscilaciones de mente errante.
Quién si no tú, hubiera entrado en la intimidad más cara de un rostro febril y hubiera hecho comprender que más allá de aquellos ojos saltones y el rictus forzado de una sonrisa, estaba la verdad más absoluta que respetaste y valoraste como piedra en bruto, magullada y empolvada por los 40 grados de un interior desolado, yermo terreno que reclama la violación de su almohada con un rostro no maquillado.
Han sido eternas horas entre paredes mostaza, cortinas y cobijas jugando con los tonos
que a ratos parecía el infierno, cuyo color, aprendido en la niñez, algo había cambiado, igual era imposible huir.
Venero tu actitud espartana, devolviendo con dulzura de hermano, la confianza en un mundo que a veces se muestra hostil y en pocas palabras tú lo haces más humano, sencillas como tú que descifraste en tu mirada:
“Tranquila, todo estará bien…”
Margarita
16/09/2012
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