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[TR]
[TD]Los ocasos persiguen tu vestido
trayendo del recuerdo los paseos juveniles
cuando se contaban los versos por miles
salidos de tus miradas de ángel convertido.
Me duelen los colores que te pierdes en los ocasos,
los mismos que contemplamos tirados sobre la grama
hoy parecieran más tibios, ennegrecidos por la trama
de una ausencia y la añoranza de tus abrazos.
El besar por vez primera tus pepitas de agua fresca
cuando te robé un suspiro genuino e involuntario.
Me salvaste de ser un soñador sedentario
para convertirme en el fuego de la yesca.
Los ponientes y los auroras aún reclaman tu presencia
dejando la misma sensación de las letras apremiantes.
Más con ella misma con el sabor de los primeros amantes,
doy gracias al tiempo por nuestra breve experiencia.
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[TD]Los ocasos persiguen tu vestido
trayendo del recuerdo los paseos juveniles
cuando se contaban los versos por miles
salidos de tus miradas de ángel convertido.
Me duelen los colores que te pierdes en los ocasos,
los mismos que contemplamos tirados sobre la grama
hoy parecieran más tibios, ennegrecidos por la trama
de una ausencia y la añoranza de tus abrazos.
El besar por vez primera tus pepitas de agua fresca
cuando te robé un suspiro genuino e involuntario.
Me salvaste de ser un soñador sedentario
para convertirme en el fuego de la yesca.
Los ponientes y los auroras aún reclaman tu presencia
dejando la misma sensación de las letras apremiantes.
Más con ella misma con el sabor de los primeros amantes,
doy gracias al tiempo por nuestra breve experiencia.
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