Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
He despertado en el atrio de un sueño,
deshojando desvelos en ojeras de ruletas
convenciendo a la sonrisa los tome por empeño;
y al alma que desempaque las maletas.
Retrato los pasos en tu portada
suplico a las bisagras enmudecer,
entre tanto silencio por coartada
las grietas de mi voz, parecen no obedecer.
Postrado ante el perfil de tus apariciones,
suspira un abanico sin tus caricias
cual pentagrama que no tiene canciones,
como hilandera que olvida sus pericias.
Un estrecho sendero es sal en remolino
otra nube en caligrafía de presagios, alumbra,
sin perdernos regresamos trazando el camino
desde el lago de tu mirada que quedito me nombra.
El adiós agita el pecho, las manos
como embarcación sin ancla ni amarras,
hay horizontes que se enrocan, lejanos
que rasgan la distancia como garras.
El viento en susurro dice que vendrá,
convertida en estela de brillo de espada
y que ninguna muralla la detendrá.
Para que sigas siendo mí musa amada.
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