azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vestía con primor, en terciopelo,
seguro de su joven fortaleza,
creyendo que esta tierra y su belleza
eran cuna de amor y de consuelo.
Qué pronto le agarraron por el pelo:
como lobos que cazan con fiereza,
minando su coraje y entereza
hasta hacerle caer en el flagelo.
Ignoró que en el mundo no hay nobleza,
que los hombres ocultan su vileza
y muestran sus pasiones con recelo;
y paga su tributo a la torpeza
de quien fue con los ojos en el cielo
creyendo ser halcón y fue poyuelo.
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