PAUL SOLER
Poeta recién llegado
DOS LÁGRIMAS
Al borde del ocaso,
reposan dos gotas de llanto
que -en los ramajes sedientos
de un árbol de verano-
van feneciendo, lentamente,
en los humedales
del desconsuelo.
Pide el invierno un pañuelo
de fieltros de bruma,
y mi alma anhela
las mágicas palabras
de una intensa primavera
que, noblemente, broten
de la dulce voz de los pájaros.
Al borde del ocaso,
reposan dos gotas de llanto
que -en los ramajes sedientos
de un árbol de verano-
van feneciendo, lentamente,
en los humedales
del desconsuelo.
Pide el invierno un pañuelo
de fieltros de bruma,
y mi alma anhela
las mágicas palabras
de una intensa primavera
que, noblemente, broten
de la dulce voz de los pájaros.