Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Tengo un amigo del alma,
pero sólo del alma
que es amiga del cuerpo.
Y también tengo buena cara
para quien malo tenga el verbo;
que por amigos se encaraba
al enemigo cancerbero.
Y si más me miraba,
más me esforzaba en no verlo,
que el sol dando la espalda
me mostró la sombra del perro.
Tengo un amigo del alma,
pero sólo del alma
que es amiga del cuerpo.
Y también tengo buena cara
para quien malo tenga el verbo;
que por amigos se encaraba
al enemigo cancerbero.
Y si más me miraba,
más me esforzaba en no verlo,
que el sol dando la espalda
me mostró la sombra del perro.