Espiritualidades inferiores,
respiran del azar,
sociedad que arde en lo absurdo
de las injusticias.
Sólo con leer por encima en la primera lectura, con un léxico muy denostador dentro de su elegancia hacia tantas cosas, muestra una posición tuya en contra clara de la rutina, la injusticia, el azar de la sociedad, dígamoslo en dos palabras: la indolencia y la abulia. No es necesario ser hiperinteligentes, ni críticos o filósofos. Muchas veces, el sentido común y la coherencia de la persona serían suficientes, sumándoles un poquito de valor, autocrítica y un buen puñado de buenas intenciones, llamémosle bondad o equidad.
Seamos humanos, que ya es bastante pedir... los dioses crepitan y se aplacan aquí abajo antes de llegar a ningún cielo o paraíso, los llevamos dentro, a veces tan escondidos y huraños por culpa de tantas pieles que les hemos sacudido y volteado encima. ¡Cada persona es capaz de hacer tanto!, a veces, es suficiente con no destruir. Ser diferente no es una propuesta. Es lo básico. Somos diferentes. Todos. La sociedad viene dirigida hacia nosotros con el propósito de borrarnos, de mezclarnos, de eliminar nuestras protuberancias, pero deberíamos amar nuestras llagas, nuestras erupciones que nos conmueven y uniidentifican, el mundo necesita diversidad.
Creo que tu poema habla de todo ello. Es complicado hablar de estos temas sin molestar a nadie. Yo también soy parte del error, no soy mejor. Elegiría otro mundo de los muchos posibles, pero tú y yo no tenemos elección. Eligen otros. Pero seguramente no debería elegir nadie. Y sería el caos. Porque somos caos cada uno de nosotros. Pero tal vez en ese caos no existirían guerras, ni dictaduras, ni hambre, ni terrorismo. Porque todos estos espectros de nuestra sociedad necesitan organizarse y funcionar, crecer lejos de un mundo caotizado en que absolutamente todos los seres humanos nos reactiváramos como animales, evolucionados sí, pero animales.
Te dejo estrellas para tus dudas, para tu lógica descorazonadora y terrible. Dejémonos llevar por la brisa para alejarnos de ese mundo atroz y sintético, seamos nosotros mismos, Darwinsin.