José A. Guerrero
Poeta que considera el portal su segunda casa

Muchas veces me ha contado mi mamá esta historia que creo haberla visto con mis propios ojos. Era el 14 de septiembre de 1962 por la mañana, en una humilde casa de adobe con techo de palma se desarrollaba una escena; Mi abuela ayudaba a mamá en su trabajo de parto, ese día papá no fue a trabajar, y mientras mi abuela atendía a mamá, papá estaba fabricando un catre en el patio pues la familia aumentaba en número.
Cuenta mamá que afuera se oían los martillazos y de vez en cuando papá se asomaba y preguntaba; ¡Ya mero! _Y yo apurada, con mucho dolor, y luego al rato se volvía a asomar papa; ¡Ya mero! _Que coraje me daba que estuviera pregunte y pregunte que si ya mero.
Por fin como a la 1:30 de la tarde nací, dice mamá que yo estaba morenito, morenito y después de cortarme el ombligo, darme mi nalgada, limpiarme y bañarme, mi abuela me entregó en los brazos de papá diciéndole: ¡Tenga su San Martin de Porres!
¡Mi abuela...! Mamá Cuca, así le decíamos de cariño todos nosotros, un ángel para la gran mayoría de sus nietos pues ella atendió nuestros partos, muy valiente y gran mujer, recuerdo que me cargaba en un reboso terciado a su espalda. Gracias Abuela, gracias Mamá, gracias Papá y sobre todo gracias a Dios por haberme permitido nacer ese día.
José A. Guerrero.
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