Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Él:
Hoy mi mejor poesía
serías tú, mujer en total desnudez,
sostenida en tus fieles tacones,
en complicidad al silencio de tu voz
y con la elocuencia de tu mirada
Ella:
No es eso poesía
es un ideal de mujer perfecta,
es difícil encontrarla si no hay arcilla,
y aún con ésta en las manos,
dónde, dónde quedaría su vida.
Él:
Si encuentras arcilla, tú que esculpes,
hazla con todos tus sentidos puestos,
y pensando que no te veo, ríes,
cuando sientas que te beso, lloras,
¡¡después terminada será mía!!
Sólo entonces sabrás que tiene vida.
Ella:
Con mil besos he llorado, ¿sabes?,
se me ha contraído el alma
,
y el espíritu ha dejado de serlo
hasta dejar hastiado mi cuerpo
de sentir arder mis ganas,
¿y aún así piensas que estoy viva?
Él:
Yo moriré cuando tú no sientas nada,
esa es la certeza que tiene mi ser,
pues ¿cuál privilegio tiene quien no ama
si carece de fe en amor y placer?
Ella:
Debo entonces ser tu poesía,
despojarme de las ropas que me atan,
sostenerme equilibrada en mis tacones,
y con muda metáfora intencionada
abrir el horizonte de mis ojos a tus ganas.
Él:
Así amor, mi poesía humana,
deja sentirte mía, en tus versos,
en la métrica perfecta de tus líneas,
desplazar con placer mis manos tibias,
admirar tu ritmo y tu forma
,
penetrar en tu metáfora intensa
que me alcance el clímax que tu encierras.
Mary C. López.
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