Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Levantas tu cuerpo sobre la cima
Yaocihuatl, mujer de jade.
¿Qué haces con el corazón puesto
en el cielo de la agonía, atravesado
con cuchillo de obsidiana?.
Yaocihuatl que esperas al ocaso
con tus ojitos de serpiente
y deambulas en pies de águila
como canto de cenzontle.
¡Niña de guerras eternas¡
Lloras los lloros del recuerdo
y buscas flores de pantano
¡Mujercita de cuatro lunas!
El sol se opaca en tu regazo
el viento te besa los huesos.
Te miro en silencio, te busco
en reflejos de cien manantiales
pequeña Yaocihualt ¿ Y tu luz?
¿Dónde pues, la fuerza real
que tu madre posó en mariposas?
Te grito -¡Yoacihuatl vuelve!
y no te encuentro en mi alma
pequeñita con tiento de jaguar,
Sigo con el cuerpo sobre la cima
Yoacihuatl, mujer de jade.
© 1204031419209
Yaocihuatl, mujer de jade.
¿Qué haces con el corazón puesto
en el cielo de la agonía, atravesado
con cuchillo de obsidiana?.
Yaocihuatl que esperas al ocaso
con tus ojitos de serpiente
y deambulas en pies de águila
como canto de cenzontle.
¡Niña de guerras eternas¡
Lloras los lloros del recuerdo
y buscas flores de pantano
¡Mujercita de cuatro lunas!
El sol se opaca en tu regazo
el viento te besa los huesos.
Te miro en silencio, te busco
en reflejos de cien manantiales
pequeña Yaocihualt ¿ Y tu luz?
¿Dónde pues, la fuerza real
que tu madre posó en mariposas?
Te grito -¡Yoacihuatl vuelve!
y no te encuentro en mi alma
pequeñita con tiento de jaguar,
Sigo con el cuerpo sobre la cima
Yoacihuatl, mujer de jade.
© 1204031419209
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