Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Tuyas eran las sombras trémulas
que en mis paredes aguardaban en silencio,
la tarde entera que enterraba yo tus sueños
en el vuelo triste de un absurdo encuentro.
Tuya era la soledad de poseer mis manos
en aquella tarde que se enfrentaba al sol
para no morir en noches de odios ni dolor
la noche aturde tus sueños rotos
y la luna ciega la ilusión de todos.
Tuyas eran de lágrimas la lluvia
cayendo en mi memoria en desuso,
el ave pasajera que se escondía
entonando extrañas palabrerías
como si fuese el último de sus vuelos.
Torpe que al final del camino tú sombra vio
ya cuando te alejabas sin muchas ganas
de seguir viviendo, por la mía culpa
de no aceptar tu cuerpo y tampoco tu alma.
Mías son las pesadillas que me despiertan
llorando en ganas por las mañanas
buscando la sombra que se escondía
en mi habitación y tras la ventana.
Ahora entre risas desnudas, te abres al sol
ahora has borrado cualquier idea,
cualquier pasión,
ahora solo tuyas, tuyas son
las palabras que me privé de decir
como si fueran tu maldición.
¡tuyas solo tuyas son!