Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Memorias de una hija.
Sin querer regresé al pasado
y mi alma lloraba en silencio
cuando agrietabas mi corazón
de tormentos, torturas y suplicios.
Escuché el eco de tus quejas
porque de ti siempre me alejo
desahuciando recuerdos en quimera
de matices del ardiente infierno.
Al nacer fuí presa de tu odio
arrogante me negaste tu calor
mirabas como moría de frío
pero tu caballo era mejor que yo.
El fuego de tu boca me maldijo
cerraste tus oídos a mis plegarias
y cuando por el desierto vagué
mi corazón se esfumó en el vacío.
Por ti no se si soy,
piedra
fuego
hielo
vidrio
amor
veneno
o frágil flor,
Lo único que sé, es que
ya te perdoné
y en tu atardecer
mi mano te daré
padre.
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