Xavier Taboada
Poeta asiduo al portal
La tristeza camina sola por la calle sin destino alguno, simplemente vaga, deambula por ahí viendo a quien afligir.
La gente se enferma, muchos han muerto ya, los amigos se marchan, algunos se nos han adelantado al pasillo oscuro por el que nadie quisiera transitar, pero por el cual todos pasaremos algún día. Todo es tan incierto, tan repentino, sorpresivo, el mundo cada día es más perverso, más tirano, y cada vez mi historia me sabe más a final.
Es normal que todo lo que un día tuvo un inicio, tarde o temprano tenga un final. Está en la naturaleza del hombre el ser destruido, el ser humano se extingue en un sueño del cual jamás despertará. Es triste pero es comprensible, da miedo, pero es completamente lógico.
Solo nos queda vivir, lo mejor que podamos… y es aquí cuando me trabo y no puedo continuar, no pretendo dar sermones a nadie, no soy quién para decirles que hacer, tampoco soy ejemplo de nada, así que me limitaré a decir que nadie puede escapar a la muerte, pero si podemos elegir nuestro final.
Para bien o para mal, las cosas que hacemos son las que todos recordarán cuando ya no estemos acá. Así que mi regalo en esta noche es una sugerencia, ya que ninguno de nosotros puede eludir a la muerte, fórjense un buen final, una vida digna de recordarse, que continúen hablando de nosotros después de nuestro inevitable viaje a lo eterno, ya sea a la vida eterna, al sueño eterno a la muerte eterna, o a estar eternamente jodidos, pero el hecho es que ya no tendremos vuelta atrás , hagamos que nos evoque, a lo mejor para decir: ¡¡Qué hijo de puta que era!! O quizás para simplemente generar una sonrisa, pero bueno…
Adiós.
La gente se enferma, muchos han muerto ya, los amigos se marchan, algunos se nos han adelantado al pasillo oscuro por el que nadie quisiera transitar, pero por el cual todos pasaremos algún día. Todo es tan incierto, tan repentino, sorpresivo, el mundo cada día es más perverso, más tirano, y cada vez mi historia me sabe más a final.
Es normal que todo lo que un día tuvo un inicio, tarde o temprano tenga un final. Está en la naturaleza del hombre el ser destruido, el ser humano se extingue en un sueño del cual jamás despertará. Es triste pero es comprensible, da miedo, pero es completamente lógico.
Solo nos queda vivir, lo mejor que podamos… y es aquí cuando me trabo y no puedo continuar, no pretendo dar sermones a nadie, no soy quién para decirles que hacer, tampoco soy ejemplo de nada, así que me limitaré a decir que nadie puede escapar a la muerte, pero si podemos elegir nuestro final.
Para bien o para mal, las cosas que hacemos son las que todos recordarán cuando ya no estemos acá. Así que mi regalo en esta noche es una sugerencia, ya que ninguno de nosotros puede eludir a la muerte, fórjense un buen final, una vida digna de recordarse, que continúen hablando de nosotros después de nuestro inevitable viaje a lo eterno, ya sea a la vida eterna, al sueño eterno a la muerte eterna, o a estar eternamente jodidos, pero el hecho es que ya no tendremos vuelta atrás , hagamos que nos evoque, a lo mejor para decir: ¡¡Qué hijo de puta que era!! O quizás para simplemente generar una sonrisa, pero bueno…
Adiós.
Última edición: