Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quedó partido el anzuelo,
de acerbo y hechizo imán,
detrás de tanto canelo
que amando fue desconsuelo
recluido en aquel zaguán.
El huérfano amanecer,
al fin encontró horizontes
sin límites donde arder
y de este inmenso querer,
dejar trazados remontes.
Pues hoy renacen luceros
caídos desde el altar,
en esa regencia de Eros
que escribe destinos fieros
en orla fría de azar.
Quizás trocada la dote
a manos de otro doncel,
acaso no sea brote
urdiéndose entre barrote
el verde de este laurel.
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