James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Desprendió el calor
El fugaz requiebro del olvido
Entre arrolladores espasmos
Abres la flor de lo prohibido
Muerde el tiempo apuntes carnales
Lubrificando los miedos, allá entre el detalle
Quema el sudor los cielos de la piel muda
Vislumbrando el corazón a campanadas
Restaurando las caricias de dedos sin artimañas
Las piezas del deseo desempolvadas y listas
La ternura que no cede y es tersa y sin aristas
Trozos de saliva y labios desnudando lenguas
Artista que con los modos crea un porque
El que sin medidas artificiales construye escalas
Placeres que plasman paisajes peludos y salvajes
La intensidad se abalanza en retóricas ilusiones
Y de lo onírico, lienzos de fuegos artificiales
Qué bello es que seas poeta
Que des nombres sin nombrar
Hagas realidad lo que sin hambre come la costumbre
Egoísta es cuando se desecha cómo un orgasmo
Tierras y manos que acarician su gozo.
El fugaz requiebro del olvido
Entre arrolladores espasmos
Abres la flor de lo prohibido
Muerde el tiempo apuntes carnales
Lubrificando los miedos, allá entre el detalle
Quema el sudor los cielos de la piel muda
Vislumbrando el corazón a campanadas
Restaurando las caricias de dedos sin artimañas
Las piezas del deseo desempolvadas y listas
La ternura que no cede y es tersa y sin aristas
Trozos de saliva y labios desnudando lenguas
Artista que con los modos crea un porque
El que sin medidas artificiales construye escalas
Placeres que plasman paisajes peludos y salvajes
La intensidad se abalanza en retóricas ilusiones
Y de lo onírico, lienzos de fuegos artificiales
Qué bello es que seas poeta
Que des nombres sin nombrar
Hagas realidad lo que sin hambre come la costumbre
Egoísta es cuando se desecha cómo un orgasmo
Tierras y manos que acarician su gozo.