Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hablaré de las resonancias
de esculpidas Iglesias lejanas,
de paseos y regresos misteriosos
cuando te gestaste intuída, plena
en ocultas lágrimas.
Hablaré del recien nacido que aspira
la primer bocanada,
y del absurdo magro regreso
liberador de añoranzas.
Hablaré de otros nacimientos,
el del cielo inmóvil naranja que
parece provenir de la nada:
¡Con qué potencia el sol relumbra
y forma un piélago que da simiente
al paraíso de doce mil metros!
Y debajo la tierra siempre en la nada.
Debajo de este cielo vasto de encantos,
que permanece quieto en noche cerrada,
nace perenne nuestra corta vida.
El avión ha señalado con una ala la noche,
con la otra ala señala la vida ensoñada.
¡Con qué potencia la creación se
manifiesta en el espectro de colores!
Por eso hablaré de que no sufras
ni de que destruyas tu alma.
Hablaré apenas de cosas simples,
de auroras dormidas, del sinsabor
en cierta forma, del imperfecto aroma
y de esa vana suposición gestada.
de esculpidas Iglesias lejanas,
de paseos y regresos misteriosos
cuando te gestaste intuída, plena
en ocultas lágrimas.
Hablaré del recien nacido que aspira
la primer bocanada,
y del absurdo magro regreso
liberador de añoranzas.
Hablaré de otros nacimientos,
el del cielo inmóvil naranja que
parece provenir de la nada:
¡Con qué potencia el sol relumbra
y forma un piélago que da simiente
al paraíso de doce mil metros!
Y debajo la tierra siempre en la nada.
Debajo de este cielo vasto de encantos,
que permanece quieto en noche cerrada,
nace perenne nuestra corta vida.
El avión ha señalado con una ala la noche,
con la otra ala señala la vida ensoñada.
¡Con qué potencia la creación se
manifiesta en el espectro de colores!
Por eso hablaré de que no sufras
ni de que destruyas tu alma.
Hablaré apenas de cosas simples,
de auroras dormidas, del sinsabor
en cierta forma, del imperfecto aroma
y de esa vana suposición gestada.