Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Hey mirame!
Fíjate que importante soy:
Me transformo en colores multicolores,
transformo tus peceras en hábitat de vida.
Lastimo al hermano en arranques de furia,
pero no por voluntad propia,
sino por la inercia de tu mano maldita.
Adorno las cordilleras del mar inmenso,
para que la huella de tus pies me pise,
y tus deseos de libertad se vuelvan perennes.
Levantan edificios en unión de mis elementos,
para que cobijes tu soledad o tu esencia,
aún así no respetas mi elegancia.
Formo fósil de la naturaleza,
que tu curiosidad a veces te pierde,
y olvidando la historia de mi paso,
con químico y destrozos,
aniquilas mi legado.
Soy rustica entre las selvas de lo no explorado,
pero llega la civilizacion y en alfombra
de asfalto se pierde mi encanto.
Mirarme, cuanto tiempo más seré,
el testigo mudo de los mendigos,
de los asesinos,
y de tus locos instintos,
de arrojarme sin compasión,
entre otros lados a los que no pertenezco.
Soy piedra incolora, otras colorida`,
y aunque no lo agradezcas,
soy el comienzo de tu historia,
el testigo mudo de la verdad,
que entre otros factores más elegantes,
me maltratan y no protesto.
Soy el arma de tus peores pensamientos,
en un furia de tus aspavientos.
Fíjate que importante soy:
Me transformo en colores multicolores,
transformo tus peceras en hábitat de vida.
Lastimo al hermano en arranques de furia,
pero no por voluntad propia,
sino por la inercia de tu mano maldita.
Adorno las cordilleras del mar inmenso,
para que la huella de tus pies me pise,
y tus deseos de libertad se vuelvan perennes.
Levantan edificios en unión de mis elementos,
para que cobijes tu soledad o tu esencia,
aún así no respetas mi elegancia.
Formo fósil de la naturaleza,
que tu curiosidad a veces te pierde,
y olvidando la historia de mi paso,
con químico y destrozos,
aniquilas mi legado.
Soy rustica entre las selvas de lo no explorado,
pero llega la civilizacion y en alfombra
de asfalto se pierde mi encanto.
Mirarme, cuanto tiempo más seré,
el testigo mudo de los mendigos,
de los asesinos,
y de tus locos instintos,
de arrojarme sin compasión,
entre otros lados a los que no pertenezco.
Soy piedra incolora, otras colorida`,
y aunque no lo agradezcas,
soy el comienzo de tu historia,
el testigo mudo de la verdad,
que entre otros factores más elegantes,
me maltratan y no protesto.
Soy el arma de tus peores pensamientos,
en un furia de tus aspavientos.